Antes yo te quería, pero ya no. Tú me gustabas, pero ya no.

Asumámoslo.

A más de alguna de nosotras nos dijeron “Loca, quiérete un poco”. Esa frase aparecía siempre de una amiga, familiar o compañera de banco en el colegio cuando una lloraba a moco tendido por algún energúmeno.

Claramente, no era cosa de entender la frase y quererse un poco de un día para otro.
Costaba. Y sigue costando, porque ahí figuraba una, llorando por no cumplir con las exigencias de belleza impuestas por nuestro Romeo.

Ahí figuraba una, pensando en qué dieta hacer o qué tips googlear para dejar la Nutella.

Ahí estuvimos, aguantándonos el hambre, levantándonos a las 6 am a alisarnos el pelo, trotando después del colegio y compitiendo en secreto con quienes eran las más populares del curso.

¿Qué está mal conmigo? – NADA

“Loca, quiérete un poco” era una frase TE-RRI-BLE.

¡¿Qué querían decirnos con eso?! ¡¿Qué carajo significa quererse?!

Qué difícil saberlo cuando nos han entrenado de pequeñas a competir entre mujeres. A levantarnos los pololos entre nosotras. A intentar ser la más atractiva, a cualquier coste. A querer calzar en el molde de muchacha linda pero callada que los hombres tantas veces quieren.

Y es que gran parte de la adolescencia una cree haber encontrado al amor de su vida. Pero que, a causa de que teníamos un pésimo radar adolescente, resulta casi siempre siendo un machito de tomo y lomo. No nos culpemos las unas a las otras, sé que a todas nos pasó.

En esta canción, Luni & The Lovers nos da cátedra de como tratar a esos machitos camuflados de amores

Luego, ese machito heterosexual que se afeita con piedra pome comienza muchas veces a imponer cómo vestirnos, cómo sentarnos, cómo hablar ante sus amigos, qué maquillaje usar, qué decir frente a su madre, qué hacer en las juntas con amigas y tantas otras exigencias que nos cagan la vida. Porque así es, gran parte de las violencias aparecen en nuestras primeras relaciones de pololeo.

Es necesario recordar cada una de las veces en que nos hemos sentido humilladas por una pareja. A todas nos ha pasado, nos pasó, o sigue pasando y por eso, “Loca, quiérete un poco”, llega a ser una frase tan desgarradora e irritable a la vez.

Como Revista Cuática queremos aportar con algunas ideas que te sirvan para ir entendiendo qué diablos significa “loca quiérete un poco” y si quieres, puedes ponerlos en práctica. ¡Ya verás como todos esos machitos se van cascando de la vida de una mujer que se sabe importante, se cuida y está protegida! Toma nota:

  • Rodearse de personas que nos cuiden, respeten y apoyen en todo momento es clave. No te rodees sólo de tu pareja, ¡Aprenderás que hay tantos mundos allá afuera que enriquecen de todas formas!
  • Exprésate, di lo que sientes, lo que no sientes y lo que deseas o no hacer. Tus sentimientos y necesidades son importantes. Nadie más que tú tiene la decisión de decir qué es lo que quiere hacer o no y qué cosas no le acomodan. Expresarse ayuda a liberarse de culpas y a entender que a muchas otras nos pasa lo mismo. No estás sola.
  • Pon Límites. Tú más que nadie sabe cuándo está haciendo algo que no debería. Es importante que no te hagas cargo de los sentimientos y frustraciones de los demás, sólo tú puedes decir “no” o “basta” cuando algo te esté incomodando. Si a la persona no le gusta, no te preocupes, ¡ya encontrarás gente en el camino!
  • Cuídate. Dedícate tiempo para ti, no hay nada de malo en ello, sino que sólo experiencias enriquecedoras. Date tiempo para ir a tu lugar favorito, leer la novela que deseas o ver los últimos capítulos de tu serie de Netflix a solas. El tiempo en silencio también sirve. Tu tiempo a solas es lo más reconfortante y una práctica de autocuidado que resulta muy placentera. ¡Inténtalo!

Dicen que la que pone en práctica estos consejos será bendecida por el Matapacos desde el cielo de los perros y perras. ¿Qué harás tú?

Por eso, y tal como dice el conejo malo esta semana, todas podemos hacer lo que nos da la gana. Es cosa de que lo intentemos juntas.

Busca la asociación u agrupación feminista que tengas más cercana a tu barrio y comprenderás que juntas somos caleta, que tu historia se une a la de tantas otras.

¡VAMOS!