Historia LGBTIQ+ 2: La Lucha Lésbica en L.A

Colaboración de @Polemizaando escrito por Camila Farías y Sofía Trotta

Si las mujeres fuimos invisibilizadas a lo largo de la historia, imaginen la invisibilización sufrida por ser mujer y lesbiana. Los primeros movimientos feministas en el mundo estaban conformados por mujeres heterosexuales y las lesbianas tuvieron que luchar para poder tener un lugar y una voz en la lucha feminista. 

Foto de la Conferencia Año Internacional de la Mujer en México, Fuente: Igualdades

Es primordial comprender la interseccionalidad de las luchas, no es lo mismo ser mujer blanca heterosexual que ser mujer negra y lesbiana, las opresiones en cada identidad van variando y se van sumando. Si bien todas somos oprimidas por ser mujeres, al ser negras sufren opresión por el racismo y al ser lesbianas o bisexuales sufrimos opresión por la heteronorma y su consecuente homofobia.

Nos parece interesante abordar cómo comienzan a organizarse las lesbianas en América Latina. El primer acontecimiento más visible fue México para el año 1975. Para ese momento, se estaba celebrando la Conferencia de Naciones Unidas por el Año Internacional de la Mujer, en México, cuando la representante de los sindicatos de estudiantes de Australia Lauria Bewington, subió al escenario para demandar que se discutiera el derecho de las mujeres al lesbianismo. La respuesta del público no fue muy buena, pero la intervención fue una de las manifestaciones públicas con más llegada internacional que le dio lugar a la visibilización y reivindicación lésbica. 

Marcha aniversario de la masacre estudiantil de Tlatelolco 2 de octubre de 1978, Fuente: Desacatos

Por esta época, en Latinoamérica estaban surgiendo grupos mixtos y otros exclusivos de lesbianas. En México se encontraba el Frente de Liberación Homosexual, al cual se sumaron lesbianas, entre ellas, una de las primeras activistas mexicanas Nancy Cárdenas, y Lambda, que tenía entre sus líderes a Claudia Hinojosa, quien contribuyó a la creación del Comité de Lucha Feminista dentro del mismo. En Brasil, por su parte, la organización lésbica se inicia con el ingreso de algunas lesbianas a la organización SOMOS, constituido hasta ese entonces por homosexuales, que se autodenominaron Facción Lésbica Feminista (o Subgrupo Lésbico Feminista, o Acción Lésbica Feminista), convirtiéndose luego en un grupo independiente que todavía existe, denominado Red de información Um Outro Olhar.

Un segundo Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe tuvo lugar en el año 1983 en las afueras de Lima. En este encuentro se dio el primer taller de lesbianismo, a diferencia del primero donde el tema sólo circuló a voces en los pasillos, pero no tuvo lugar en la agenda. Si bien, para el segundo encuentro tampoco fue un tema de agenda, llegaron algunas mujeres, pioneras en la organización lésbica latina – de las que recordamos a Claudia Hinojosa y Juanita Ramos – que se dieron a la tarea de convocar a lesbianas para poder debatir la realidad social y de derechos que se encuentran atravesando en cada país de Latinoamérica. Ese día fue algo inolvidable, de las 700 mujeres que participaron en el encuentro, se sumaron al taller unas 400, las cuales no eran todas lesbianas, pero tenían mucho interés en el tema. Luego de este II encuentro nació el GALF (Grupo de Autoconciencia de Lesbianas Feministas) en Perú y el Colectivo Lésbico Feminista Ayuquelén en Chile. Y para el año 1985 en el marco del tercer Encuentro, surgió la necesidad de tener un encuentro propio de lesbianas para discutir su identidad sexual y política. 

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En marzo de 1986, durante la Novena Conferencia de ILIS (International Lesbian Infomation Service), se reunieron alrededor de 600 lesbianas de distintos países del mundo, las cuales desarrollaron 16 mesas de trabajo, entre ellas lesbianas en Latinoamérica. Todas acordaron en problemáticas y violencias similares que atraviesan su existencia, así como el aislamiento, la invisibilidad, la dificultad para la independencia económica y la consecuente vulnerabilidad frente a la represión, machismo, racismo, clasismo, discriminación e intolerancia. La necesidad de repensar el feminismo heterosexista que las excluye.

Nancy Cárdenas, Activista Lesbofeminista. Fuente: Mujer es Más

Entre las consignas que surgieron se estableció la necesidad de crear una Red Lésbica de Latinoamericanas y un Primer Encuentro Lésbico Feminista, en México, unos días antes de la realización del IV Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe. Si bien el encuentro tuvo varias dificultades organizativas, también se dieron discrepancias en cuanto a los objetivos y expectativas que tenía cada una. El evento se llevó a cabo en Cuernavaca, Morelos del 13 al 17 de Octubre de 1987. Participaron alrededor de 220 mujeres de distintos rincones del planeta, la mayoría latinoamericanas. 

En el IV Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe realizado en Taxco, Guerrero, a fines del mes de octubre de 1987, se dio una fuerte presencia de lesbianas, con cuatro talleres para debatir sobre diferentes problemáticas que giran en torno a su identidad. Este encuentro fue uno de los más importantes de la historia ya que se hicieron presente un montón de lesbianas de varios países como Brasil, Chile, Costa Rica, México, Nicaragua, Perú, Puerto Rico, República Dominicana, Latinas viviendo en Estados Unidos y Europa, Observadoras de España, Holanda, Trinidad y Tobago, Estados Unidos, hasta una compañera vietnamita y una indígena canadiense.

La visibilización de las identidades lésbicas y sus luchas fueron aceptadas en varios movimientos feministas como el de Lima, pero en otros países no sucedió lo mismo. En Chile, fueron duramente criticadas y cuestionadas dentro del movimiento feminista La Morada con el cual compartían espacio de militancia. En Argentina, por su parte, las mujeres heterosexuales no veían como algo positivo la presencia de lesbianas en el movimiento feminista. 

Podemos imaginar, que este rechazo pronunciado por parte de mujeres feministas heterosexuales a las lesbianas, se daba por dos cosas, primero por la heteronorma tan fuerte que hoy en día sigue operando sobre el imaginario colectivo, y, por otro lado, motivado por esta primera causa el miedo de estas mujeres a ser confundidas/asumidas como lesbianas por ser parte del movimiento feminista. Esto se debe al gran miedo que debían sentir a la lesbofobia social existente en la sociedad.

La década de los ´90 se caracterizó por la pluralidad y la diversidad de agrupaciones que surgieron en todo el continente, especialmente en las principales ciudades latinoamericanas. Como en el resto del mundo se impone la designación de lesbiana y gay abandonando la categoría homosexual. Posteriormente a estas identidades se le suman también travestis, transexuales, bisexuales e intersexuales. En este momento surgen también, poderosas y articuladas asociaciones nacionales e internacionales de organizaciones LGBT (gay, lésbico, travesti, transexual, bisexual e intersexual), como la ILGA (International Lesbian and Gay Association) a nivel mundial, la ILGALAC, en Latinoamérica.

América Latina es una de las regiones donde existen más crímenes de odio con base en la homofobia. Existen incontables denuncias que recorren toda la región sobre la brutalidad de las vejaciones, abusos y detenciones que sufren travestis y transexuales. En el 2001, por ejemplo, la policía de Tegucigalpa anunciaba que iniciaría operativos de “captura a travestis y homosexuales pues estos, representan un mal social para los menores de edad y un daño para los turistas que visitan el país”. Sin olvidar las tan conocidas clínicas y terapias de corrección para las personas LGBTIQ+ que recorren el mundo entero, en algunos países ya fueron prohibidas, pero en muchos otros se encuentran a la orden del día. 

Mónica Briones, Fuente: El Desconcierto

En Chile, recordamos a Mónica Briones quien fue el primer caso documentado como crimen de odio (Lesbodio), fue asesinada el 8 de julio de 1984, luego de celebrar su cumpleaños, iba de regreso a su casa cuando fue atacada sorpresivamente por un hombre “De pelo muy corto, estilo militar y bototos”, quien la golpeó en la cabeza hasta hacerla caer al suelo. Otro caso es el de Nicole Saavedra, una joven de 23 años, quien fue hallada muerta en Limache con las manos atadas, múltiples heridas cortopunzantes, golpes, cuya autopsia, además indica que fue abusada sexualmente; han pasado 4 años desde esto y aún no hay justicia.

Nicole Saavedra fue asesinada y violada, fue hallada muerta el 25 de Junio del 2016

Ser lesbiana en Latinoamérica, representa muchos desafíos ya que existe una lesbofobia muy marcada. Además de una simple atracción sexual es una identidad política. Pronunciarse y socializar como lesbiana implica marcar una diferencia, una ruptura con la norma imperante que nos asume heterosexuales. Sufrimos invisibilización cuando nombran a nuestros vínculos como “amistades”, y existe una hipersexualizacion sobre nuestras identidades anulando nuestra existencia y dejándola a merced del goce masculino. Por otro lado, si nuestra identidad lésbica no condice con los estereotipos de género femenino pareciera que habilita a la sociedad a corregirnos mediante los métodos de tortura más crueles. Hoy en día avanzamos mucho en materia de derechos, pero nos siguen violentando por nombrarnos lesbianas por lo que aún queda mucho camino por recorrer.