Martín Pradenas: el violador protegido por el sistema judicial, que sigue demostrando la nula protección hacia las víctimas

Por Catalina Fernández

Según la resolución de la Corte de Apelaciones de Temuco, la familia de Antonia Barra tiene prohibido divulgar imágenes, datos, antecedentes y publicaciones sobre el acusado de violar a la joven en septiembre de 2019. El recurso de protección fue presentado por la familia de Pradenas, único acusado de la violación de Antonia, quien se suicidó.

Dentro del fallo se dictaminó que la familia de la víctima deberá “abstenerse de efectuar publicaciones ofensivas o descalificativas ya sea por redes sociales o cualquier otro medio que lesione la honra, intimidad, privacidad […]”, dicho recurso de protección fue presentado por la familia de Martín Pradenas, quien además cuenta con 6 denuncias por violación y abuso sexual.

La familia del violador tiene un local de sushi en Temuco (ProSushi), el cual se encuentra con resguardo policial de Fuerzas Especiales. Esta medida y el fallo de la Corte de Apelaciones, demuestran quienes tienen realmente el poder en Chile son quienes tienen la billetera más llena. Es decir, aquellos que cuenten con el dinero suficiente para comprar un sistema judicial, que actúe en favor del agresor, dejando desprotegida a las verdaderas víctimas de violencia. Estamos en pleno siglo XXI, pero el sistema justicia sigue siendo patriarcal.

(Local PROSushi en Temuco)

Pese a todo, distintas organizaciones feministas y mujeres nos hemos unido para levantar la voz bajo distintos lemas y hashtags, tales como: #JusticiaParaAntonia y #MartinPradenasViolador, esto con el propósito de visibilizar nuestra decepción frente a la resolución de la Corte.

Internet se ha llenado de fotos de Martín, pues queremos que todos recuerden su rostro; incluso se filtró información sobre su rut y domicilio.

Las acciones anteriores han vuelto a abrir el debate que existe en torno a la desprotección que padecen las víctimas de violencia sexual e intrafamiliar en el territorio chileno. Una desprotección que ha acrecentado la desconfianza que como mujeres sentimos hacia un sistema judicial creado por y para hombres. Un sistema que pondrá en duda el testimonio de las víctimas una y otra vez. Un sistema que buscará (y si no encuentra, creará) excusas para culpabilizarnos de la violencia machista ejercida sistemáticamente en contra de nosotras. Un sistema que no solo es cómplice de Martín Pradenas y su familia encubridora, sino que también se confabula con el gobierno y avala embarazos infantiles producidos por violaciones, tal como lo ha dicho abiertamente Mónica Zalaquett, actual Ministra de la Mujer.

Ante la incompetencia de un sistema judicial que debiese protegernos, sólo nos queda recurrir a la justicia social y generar ruido; ¡gritar! ¡GRITAR! hasta que no se pueda más porque ni el Estado ni los violadores como Martín Pradenas Dürr volverán a tener la comodidad de nuestro silencio.

Antonia ya no puede defenderse. Su violador le quitó la vida y no solo debe ser procesado por violación, sino que por incitar el suicidio de Antonia, quien tan solo tenía 20 años de edad.

Su familia fue silenciada. Nosotras no. Martín Pradenas cree que puede circular libremente y rehacer su vida en base al matonaje económico que ha usado como escudo.

Martín: Todo Chile sabe quién eres, todo Chile conoce tu rostro y en una era dominada por las redes sociales, la funa no te la quita nadie. Habrás comprado al corrupto sistema judicial, pero la plata no podrá protegerte siempre y aquí estaremos esperándote, acelerando un hundimiento que llegará tarde o temprano. Esto es por Antonia Barra y por todas las víctimas de violencia sexual y patriarcal que se han quitado la vida o la han perdido en manos de sus agresores.