Placer y Autonomía

@sthephanie_sarley

Identifiquemos el placer, no nos demoramos nada en identificar el dolor, pero prestamos poca atención en los placeres, a no ser que sea uno grande, como un orgasmo. Entonces empecemos a ponerles atención y así se potenciará el placer. Partamos por los pequeños placeres.

Primero definamos: ¿Qué es el placer?

A mí me gusta definirlo como el lenguaje con el que el cuerpo guía al cerebro para que éste almacene sensaciones positivas y busque repetirlas. Como una especie de memoria del goce. El placer es una guía interna que nos impulsa a buscar bienestar y un ambiente que llene nuestras necesidades para que podamos alcanzar nuestro máximo potencial. Esa búsqueda del placer es parte de la inteligencia de nuestras células.

Y el placer es un derecho. Los derechos sexuales se fundamentan y son parte de los derechos humanos. Y uno de ellos es el derecho a la salud sexual y a las experiencias sexuales placenteras.

Identifiquemos el placer, no nos demoramos nada en identificar el dolor, pero prestamos poca atención en los placeres, a no ser que sea uno grande, como un orgasmo. Entonces empecemos a ponerles atención y así se potenciará el placer. Partamos por los pequeños placeres.

Culturalmente el placer sexual se ha dejado para la noche, cuando ya solemos estar muy cansadxs, porque en el día nos quieren productivxs y trabajando. Entonces el espacio para el placer no consumible, el sexual, queda relegado a tercer plano. Darnos el espacio y tiempo de conocer nuestro cuerpo, saber dónde y qué nos gusta y disgusta, tener orgasmos, o simplemente este espacio de reconexión, es también un acto político y de reivindicación de todo el placer que nos merecemos y que históricamente ha sido invisibilizado. 

Muchas veces también puede pasar que se le delegue este placer a la pareja, como si la sexualidad sólo existiera cuando es compartida. Pero la sexualidad parte contigo misma. Si no tienes pareja, ¿por qué esperar a que llegue alguien más para tener placer sexual? Tu cuerpa te ofrece infinito placer por sí sola. Y darte el tiempo y espacio para entregártelo es autonomía, sin depender de nadie. Además, desde ahí sabrás que te gusta y que no al compartirte, sólo conociéndote y probando.

Todo el mundo admite que los hombres tienen que aprender a desarrollar su parte emocional, mientras que nadie se plantea recordarnos que debemos desarrollar nuestro instinto sexual, lo cual no significa dar la espalda a la emoción o la ternura. Muchas mujeres se han olvidado de jugar y del placer, y aún más del placer que puede surgir desde su cuerpa. El mundo constantemente nos enseña a tratar bien a los demás, pero poco nos hablan de aprender a escuchar las necesidades propias de nuestras cuerpas. A aprender a conocer y respetar nuestros límites y cuidarnos con cariño. Y así muchas crecimos complaciendo y no para sernos fieles y darnos placer.

Incluso a muchas nos pasa que a veces nos hablamos a nosotras mismas de manera dura, exigente, perfeccionista e incluso violenta. ¿Por qué? la voz interna es una construcción de lo que nos dijeron cuando éramos niñas, de lo que la sociedad dice de nosotras, de lo que se espera de nosotras y también está cargada de información transgeneracional. Por fin estamos siendo más conscientes de esto y rompiendo y cambiando muchos de esos patrones y creencias. La unión de las fuerzas y voces femeninas es fundamental en este cambio.

Nos han acallado el admirarnos mutuamente entre mujeres pero ahora nos estamos mirando más, incluso gustando más. Antes era muy común nunca haberse ni siquiera mirado la vulva, lo que la hizo ser una desconocida y no saber el potencial placer capaz de darnos. Propongo empezar a mirarnos y hablarnos con cariño, a reconocernos, a visibilizar nuestras cuerpas reales. Y a acompañarnos y escucharnos entre mujeres, es así como nos salvamos.

Aboguemos por una libertad de los cuerpos, por una libertad del placer, y por la libertad en sí de hacer lo que queramos con nuestras cuerpas. Y que no haya un mandato moral o político que nos diga como tenemos que actuar en la intimidad. Que nadie te quite tu libertad de darte placer. Que nada te impida tener la fantasía sexual que tú quieras. Ni lo que te dijeron, ni lo que se supone es bueno o malo, disfruta tu erotismo con toda libertad. La política y el estado se ha metido hasta dentro de nuestra habitación, se ha metido hasta en nuestros genitales para decirnos cómo tenemos que comportarnos. Salgamos de este control brutal y vamos por nuestra autonomía y libertad.

Paty Lucía Figueroa

@lucia_placer