¡Postnatal de emergencia AHORA!

Por Pamela Labatut Hernández, Psicóloga perinatal

¿cuática yo? ¿ por querer cuidar a mi hija que parí hace tan pocos meses de un virus que está dejando al mundo entero paralizado? ¿por querer empatía por parte del estado para que realmente cuide la infancia y de pasada, nos empiece a cuidar a nosotras las mujeres?

Deuda pendiente. Pero no, nosotras somos las cuáticas, las que no entendemos que no es tan fácil llegar y legislar, cambiar leyes, sacar plata del estado para financiar nuestros postnatales extendidos. Como si fuera un favor.No es un favor cuidar la salud mental materna.

¡Es un derecho!

es un derecho cuidarnos para que así, bien contenidas por toda una sociedad que protege y resguarda nuestra integridad, podamos desplegar nuestras mejores herramientas para cuidar, criar y educar a un otro, un ser humano recién nacido, vulnerable, con su potencial de ser un futuro adulto que puede sembrar semillas de cambio en el mundo, o ser otro más alienado con el mercantilismo que caracteriza a esta era de la digitalización de los afectos. 

La mujer apenas deviene en madre, activa procesos cerebrales imprescindibles para la supervivencia de la cría, y uno de ellos es estar constantemente resguardando su seguridad. ¿Cómo podemos volver a trabajar si sabemos que el mundo ya no es un lugar seguro? ¿Si no hay redes de apoyo, porque están todo confinados en sus casas, si en un altísimo porcentaje, soy sólo yo quien cría y cuida a mi hijo? ¿Cómo aceptar la propuesta presidencial de sacar de mis ahorros para mantenerme en casa si eso es mucho menos de lo que gano y para muchas, significa tener que inventar negocios online y sacrificarse el doble durmiendo poco y sosteniendo a duras penas a sus crías y a ellas mismas, para poder ganar lo mínimo para vivir dignamente?

No podemos ser indiferentes ante la real indiferencia que muestra el estado con los procesos psico y socioemocionales que ha desencadenado esta pandemia.

No podemos ser igual de indiferentes e indolentes con nuestras congéneres, donde muchas tienen realidades muchísimo más crudas que algunas, donde las que somos madres, sabemos que criar no es fácil y que justamente el primer año es una etapa muy intensa tanto para nosotras, como la vida en pareja, y como por supuesto, el desarrollo de nuestros hijos.

No indignarnos con lo que está pasando, es seguir validando la violencia sistemática del patriarcado, la deuda pendiente que tienen con nosotras, con nuestros cuerpos, gestaciones, partos, crianzas, lactancias, y un sin fin de abusos que hoy, sólo quedan más al descubierto que nunca, porque hoy, el virus nos hizo quedarnos dentro de nuestras casas, para mostrar todo lo que antes se podía tapar con realities, malls, viajes y otras formas de mitigar y tapar el dolor de una sociedad que sigue maltratando a la mujer durante todo su ciclo vital. 

Lo saludable es indignarse, lo patológico es seguir creyendo que estamos siendo realmente cuidadas.

¡Indignate! ¡movilízate! ¡re invéntate! que te mueva el deseo y el placer, búscalos. Si somos varias, podremos hacer historia. Te recuerdo el 8M.

No somos histéricas, somos históricas. RECUÉRDANOS