Puerperio: Primera parte

— ¿Te bañaste?
— No
— ¿Almorzaste?
— No alcancé
— ¿Pudiste pedir la hora al pediatra?
— Uh, se me olvidó.
— ¿Y qué hiciste todo el día?

Lucy Scott “Doodle Diary of a new Mum

El puerperio es como el EJE, tienes que vivirlo.

Ninguno es igual y nunca son suficientes las amenazas. Mis amigas madres me lo advirtieron. Con sus palabras y sus ojeras. Cada vez que yo las invitaba a lanzarnos y ellas me decían que no, que la guagua, que mejor un tecito, yo no escuché.
Nos dijeron mucho que no íbamos a dormir, que la vida sexual pasaba a segundo plano, que tu cuerpo ya no volvía a ser el mismo y que el puerperio te oscurece el alma como el anillo de Saurón.

No, uno no escucha y decide dejar la pastilla. Porque el amor lo puede todo, y te apuesto que nuestra guagua va a dormir un montón, y que cómo no vamos a poder ponerle, si querer es poder y ¡ay! Que tanta alharaca con el cuerpo si todo se va en la lactancia y con 200 abdominales diarias, en tres meses estamos como a los 20. Además, en el puerperio podré hacer tantas cosas, como escribir, hacer ejercicio porque con el postnatal, voy a tener tiempo.

“VOY A TENER TIEMPO”

Decía yo, así, suelta de cuerpo. Confiada en una vida que no conocía: Voy a tener tiempo decía a mis amigas y ellas, lindas, me miraban con cara de: “pobre criatura” y asentían con la cabeza para dejarme soñar.

El punto es, que vivimos en Buenos Aires y lo tuvimos aquí. Nuestras familias son de Chile, así que criamos solos con sus pro y contras.
El pro: la familia está lejos y nadie se mete
El contra: la familia está lejos y nadie se mete.

No tenemos a nadie que nos diga: “ponle calcetines que está helao”, “agárrale la cabeza niña por dio”, “le va a dar un aire”, “bautízalo que te lo van a ojear”. Pero tampoco hay nadie que te lo sostenga un ratito para dormir una siesta en cucharita con el padre, o que nos diga: “vayan a darse una vuelta al cine, yo se los cuido”.

Pero lo anterior son lujos. La parte ruda es la semana, por alguna razón las leyes no contemplan al padre como sujeto importante en la crianza y su postnatal es ridículo. Los que pueden, usan sus vacaciones para vivir unos días de puerperio y después de esos diez o quince días, la madre está por su cuenta y que comiencen los juegos del hambre, literalmente, porque contando viajes ida y vuelta al trabajo, son diez horas que pasamos solas con la guagua lo que significa elegir: usar sus siestas para comer o dormir o ducharte o lavar la loza o ropa: No compraste comida, cagaste. No tenías cocinado antes, cagaste.

Lucy Scott “Doodle Diary of a new Mum

Querías salir a comprar, la guagua se duerme. La guagua despertó, ahora sí, vamos a comprar: se puso a llover.
Y ahí quedaste. Comiéndote un pan pelao, esperando que llegue luego el padre para lanzarle la guagua, meterte a la ducha o comerte unos fideítos a la rápida.

Los amigos desaparecen y tú también porque no tení tiempo ni para una llamada, así que los mensajes de voz se hacen tu aliado porque puedes comunicarte con el exterior con la guagua en brazos. Probablemente, tu familia y amigos ya están acostumbrados a escuchar tu loop de historias, de tuto, teta y caca con la bendición atrás cruje que cruje. A veces se aburren y van desapareciendo, y es que es lo que haces todo el día y no tienes mucho más que contar.

Lucy Scott “Doodle Diary of a new Mum

No quiero ni meterme con las mamás que crían solas o las que tienen depresión post parto: cabras, en serio, no sé cómo lo hacen. Me dan ganas de abrazarlas, de ponerle una tinita con sales y olorcitos, mientras les cuido a la guagua.

Y a esto quiero llegar después de tremenda vuelta (el papá está con la guagua y escribo como que me tenían amarrada). Mi compañero es papá de verdad, de esos que si pudieran darle teta a la guagua, lo harían y eso me permite ser mejor mamá a mí. Disfrutar su día a día con descanso, sin enojo. Ir recuperándome de a poco en ser mujer y no solo madre. Ni hablar de lo beneficioso y sano que es para la guagua tener otra figura de apego igual de importante, que lo haga sentir seguro igual que tú. ( a veces esa otra figura puede ser, una abuela, abuelo, otra mamá, otro papá, hermano/a).

Lo importante es no estar sola en esto, porque es difícil, es agotador y es 24/7.

La gente se mete en la crianza ajena, que el derecho a la vida y toda esa challa, pero nadie contempla la ayuda en la crianza, una vez que pariste, estás sola.

Vivimos en un sistema que insiste en romantizar la maternidad sufrida, y obligada. Que excluye al hombre de su rol, de ser el que “ayuda” no el que cumple su función, al punto de hablar de que es “una suerte que sea un buen
padre” cuando esa debería ser la regla general, no una suerte. También debería ser una regla general ser madre por deseo, pero ya ven, aquí seguimos peleando por aborto legal y maternidad por decisión.

Si tuviéramos tiempo y apoyo (postnatal compartido e igualitarios, para padre u otres cuidadores) podríamos criar mejor, tener tiempo para ellos pero también para uno. Disfrutar este periodo único e irrepetible porque es verdad eso que dicen: es duro, es difícil, es 24/7, pero también pasa rápido y va a suceder que un día vas a pestañear y esa bendición que hoy sufre porque la dejaste dos minutos solo en la cuna, te va a decir: Mami, no me vayas a dejar al colegio, quiero irme solo.