¿Qué es el género? ¿Qué es el sexo?

Antes de hablar de feminismo, creo que es preciso hacer la distinción entre sexo y género:

¿Qué es ser mujer y qué es ser hombre?

¿Alguna vez han pensado en cómo influye en nuestras vidas el hecho de nacer hombre o mujer? ¿Dónde terminan las diferencias biológicas y empiezan las culturales? 

Esto es lo que intentaré explicar, pues a pesar de que en la vida cotidiana suelen utilizarse como sinónimos, el SEXO y el GÉNERO, son cosas diferentes. 

El SEXO, se refiere a las características biológicas innatas, principalmente a los caracteres sexuales primarios y secundarios tales como: genitales, senos, vello púbico, entre otros. 

En cambio el GÉNERO, se refiere a una serie de características socialmente construidas que no necesariamente, tienen relación con lo biológico; éste elude a la diferenciación cultural que se hace de ambos sexos, a través de la cual se atribuyen ciertos roles y características a los hombres y a las mujeres por el hecho de pertenecer a uno u otro sexo.

Para entender mejor cómo se define el SEXO, debemos saber que este presenta tres dimensiones que se relacionan entre sí, cada una con su origen y vinculadas de forma dinámica con características diferentes a lo largo de la vida de las personas:

La dimensión genética: El sexo se define por la presencia de los cromosomas XX en las mujeres, y  XY en los varones.

La dimensión hormonal: El sexo resulta de la predominancia de estrógenos en las mujeres  o andrógenos en los hombres.

La dimensión gonádica: El sexo se define por la presencia de testículos y pene en el hombre, y ovarios y vulva en las mujeres, es decir por la morfología de sus órganos reproductivos internos y genitales externos.

Así, el sexo sería el hecho biológico (fisiológico y anatómico) que marcaría, de manera diferenciada, la posibilidad de reproducción de la especie, entre machos y hembras. 

El género, por su parte, hace referencia al conjunto de ideas, creencias, representaciones, prácticas, atribuciones y roles sociales que cada cultura desarrolla desde la diferencia anatómica entre mujeres y hombres, para simbolizar y construir lo “socialmente permitido” para las mujeres, y lo que es “propio” de los hombres, dando origen a lo que significa “ser femenina” y “ser masculino”.

Esta clasificación de los géneros se encuentra definida desde el “patriarcado”.  El patriarcado es el sistema social- cultural que sostiene la diferencia entre los roles de las mujeres, y los roles de los hombres. El patriarcado proviene del concepto latino “pater familias”, que significa “padre de familia”, quien en la antigua Roma era el jefe de familia, quien tomaba las decisiones familiares, administra los bienes (la casa, los esclavos, la mujer y los hijos).

La herencia cultural del patriarcado se puede observar en nuestra sociedad, no sólo en la división sexual del trabajo, las prácticas rituales y el ejercicio del poder; sino que también en que se atribuyen características morales, psicólogicas, y afectivas exclusivas a uno u otro sexo, fomentando los estereotipos de género.  

El Pater familias

Los estereotipos de género son las creencias, mitos y significados que les da una sociedad a los hombres y mujeres, y que se basan generalmente en prejuicios o ideas irracionales. Ejemplos de estereotipos aluden a las imágenes ideales del ser mujer y del ser hombre: Las mujeres son buenas y angelicales, bellas, delicadas flores, delgadas, buenas en humanidades, deben casarse vírgenes ojalá, no ser promiscuas, deben ser buenas hijas, saber cocinar, saber limpiar, quedarse en casa y prepararse para su máxima realización que es ser madres…. y de los hombres se espera que sean altos, inteligentes, líderes, jefes, buenos en matemáticas, buenos gobernantes, con carácter fuerte, promiscuos, ricos, buenos en deportes, no lloran porque son fríos emocionalmente

Todas estas creencias falsas son estereotipos de género.

Ahora bien, ya sabemos que lo cultural se construye y va cambiando con los tiempos, variando de una época a otra. Ejemplos de ello, son que tiempo atrás, a las mujeres no les estaba permitido el voto, o se pensaba que hacían mal al usar pantalones o cabello corto. Hoy en día, estas situaciones nos parecen estereotipos ridículos, pero en su momento fueron un gran problema para las mujeres que les tocó vivir esa época.

El concepto género viene del mundo cultural, por lo tanto, también ha ido evolucionado en el tiempo, y en la actualidad contamos con nuevas definiciones que sitúan al género como una representación cultural a partir de un acto performativo que pone en escena una identidad. 

La autora Judith Butler, define el género como significados culturales que acepta el cuerpo sexuado.

La autora no focaliza solamente en la dimensión cultural del “ser hombre“  o el “ser mujer“ en sí mismos, sino a través de qué medios y con qué fines se realiza esta construcción sexual-social. En el fondo, Butler cuestiona la desigual distribución del poder entre los géneros, indicando que es expresión de un sistema socioeconómico que beneficia a algunos y margina a otros, no sólo a las mujeres.

En ese marco, Butler critica a la heterosexualidad en tanto expresión del poder del patriarcado, señalando que los cuerpos adquieren el género a través de la repetición práctica y constante de unas características concretas estereotipadas. En este sentido, la crítica no es sólo hacia los varones, en tanto sujetos opresores del cuerpo femenino, sino es hacia los sistemas económicos y culturales que fomentan un discurso con desigual distribución de poder entre los géneros. Desde este lugar, le da un espacio visible a las disidencias sexuales queer, trans, gay, lesbiana, inter, a partir de la emergencia de las identidades marginales u oprimidas por el sistema económico hegemónico basado en el heteropatriarcado.

Vía @giphy
Por Macarena Hernández Riquelme, Psicóloga, Magíster en Psicología Clínica, Profesora USACH