“Son los gobiernos los que deben hacerse cargo de la pandemia, los hospitales son el último eslabón. Chile no ha estado a la altura”

Revista Cuática conversó con la periodista Alejandra Matus sobre la pandemia que vive el mundo y sobre cómo ha sido el manejo de la crisis por parte del gobierno de Sebastián Piñera.

Por supuesto que también le preguntamos sobre temas de género, nuestro ministerio y la indefensión en la que se ven muchas mujeres víctimas de violencia durante la cuarentena.

Alejandra Matus

+ Eres activa fiscalizadora de la pandemia del Covid 19 en nuestro país, gracias a tu labor investigativa, el Gobierno ha debido cambiar parte de sus políticas sanitarias; demostraste que tomaron medidas erradas en cuanto a la contabilización de decesos y ahora último el mal uso de los permisos de trabajo por parte de algunas empresas. ¿Cómo ves el ejercicio del periodismo chileno en relación al tema?

Yo no quisiera juzgar a los periodistas de manera individual, preferiría hacer un análisis del rol de los medios de comunicación tradicionales, las cadenas de diarios y canales privados, incluyendo a TVN que se guía por los mismos parámetros aunque sea un canal público. Desde un tiempo largo, que no empezó con la pandemia, sino que mucho antes, vienen atravesando una crisis económica dada por su modelo de negocio de recibir avisaje por sus productos comunicacionales, erosionado de manera dramática por la emergencia de los medios digitales, y sobretodo porque la gente que vende y anuncia productos en los canales, lo puede hacer directamente, y ya no necesita de los medios para hacerlo.

Por esas razones, todos los medios grandes han reducido sus departamentos de prensa, y en la tele se nota más que los departamentos de prensa son los que menos avisaje producen, una unidad de prensa que se rige por los parámetros clásicos del periodismo dará más problemas que ganancias; y en pandemia, la pega más importante es el periodismo cotidiano, no los programas especiales o de investigación, los más preponderantes son los periodistas informativos, los que reportan las cifras de fallecidos, las cifras del Minsal, y que no tienen ningún estímulo, más bien una promesa de castigo si comienzan a contrarrestar los datos oficiales, entonces lo que tenemos es un estímulo sistémico hacia una cobertura oficialista, y si le agregamos que los dueños de los medios son oficialistas, sólo les queda bajar la guardia y ser menos críticos. Hemos visto que en este último mes se ha roto el cerco, las pautas se han ampliado, es cosa de comparar lo que se publicaba en marzo versus lo que se publica hoy, había una pauta muy ceñida a los datos oficiales.

+ Con los niveles de desconfianza que existen en la actualidad respecto de los datos del Minsal, ¿alguna vez tendremos certeza de las cifras reales de muertes asociadas al Covid 19 ¿qué pueden hacer los ciudadanos frente al problema de los datos?

Las cifras precisas se demoran años en decantar, porque cuando se están produciendo los fallecimientos, siempre hay un margen de error, desde el médico que no puso algún indicador de la enfermedad en el certificado de defunción, hasta los errores de recoger y procesar esa información; pero sí se puede hacer un estimado del número general, el número específico puede que varíe un 2% para arriba y abajo; los cálculos sobre excesos de muerte, que son los cálculos que he estado haciendo yo, con el número que verificó el DEIS (Departamento de Estadísticas e Información de Salud), se acerca bastante.

Otra manera de llegar a ese número es sabiendo que en Chile, en tiempos normales, el 44% de las personas muere en hospitales, y el 56% muere en las casas o en otros lugares. Con esa información también se puede presumir que, si el gobierno sólo ha estado contando las muertes en hospitales, ese número es aproximadamente el 50% del total. En ambos casos, tienes que multiplicar por dos la cifra oficial para obtener un aproximado más real a la cifra de muertes por Covid 19.

+ ¿Qué es lo más grave del manejo del Gobierno respecto de la pandemia?

Yo lo dividiría en dos etapas: durante la era Mañalich, creo que hubo un intento de controlar políticamente la información, de tratar de mostrar eficiencia en el discurso más que en la acción; en términos concretos y prácticos se hizo mucho énfasis en la gestión hospitalaria, que fue relativamente eficiente en la reconversión de camas y en la ampliación de camas UCI, pero muy deficiente en la prevención, que estaba dada por las cuarentenas y por el apoyo social para que los trabajadores se pudieran quedar en sus casas. Y no hay ningún servicio de salud en el mundo que pueda contener al virus desatado, que es lo que sucedió en Chile, cuando el discurso era muy optimista, exitista, comparando tasas de letalidad de otros países y exponiendo con mucho énfasis las capacidades del sistema chileno, se dejó la puerta abierta al contagio masivo y el efecto de esa política es lo que estamos viendo hoy día. Y eso sumado a que, como el propio Mañalich señaló al salir que él no quería darle “municiones a la oposición”, eso define qué información das y qué no. Se optó por un manejo discrecional que ocultó buena parte de la información, nunca se entregaron los datos brutos a las organizaciones que podrían haber analizado esos datos y haber llegado a una cifra distinta a la que entregaba el gobierno. Ese fue el problema básico de la primera etapa: tratar de controlar la epidemia para obtener una ventaja política y limitar la crítica opositora, más que controlar la pandemia efectivamente y haber hecho de eso un motivo de éxito político.

Ahora con Paris se ha moderado ese ímpetu, se entrega más información, se han incorporado más actores a la mesa, pero todavía se ve un actuar vacilante de parte del ministro de Salud, sobretodo porque tiene que estar reiterando todo el tiempo que el Presidente Piñera es quien toma la última decisión. Evidentemente no tiene autonomía, aunque se abrieron las cifras del DEIS, no se entregan los datos brutos: no sabemos qué edad, de qué comuna, dónde están esos fallecidos, cuáles son las comunas más afectadas, la información que entrega el Registro Civil es limitada pues entrega número de fallecidos y comuna, pero no edad ni género, no es posible hacer análisis más precisos con esa información. Además las cuarentenas se siguen aplicando de una manera tan porosa, que no han logrado aún el objetivo de contener la movilidad para que se reduzcan los contagios y el peso sobre los hospitales. El Presidente, quien reclama para sí derecho a gobernar sin co gobierno, mandándole mensajes al ministro de Salud para que no abra tanto la información a terceros, nos pone en riesgo, estamos a merced de la voluntad, de las opiniones, los aciertos y errores de una sola persona.

Ilustración de @estudio.heima

+ ¿Qué opinas sobre la vulneración del protocolo sanitario que realizó el Presidente en el funeral de Bernardino Piñera? ¿Cómo afecta su comportamiento a la institucionalidad?

Es un acto que sintetiza y resume varios temas que irritan a la población y que afectan la efectividad de las medidas que se toman. El primer punto es la violación del protocolo para fallecidos por Covid 19: los ataúdes no se pueden tocar ni abrir, y los cuerpos no se pueden vestir ni manipular, deben ir en una bolsa sellada tampoco se respetó el número máximo de personas en el funeral; todas esas disposiciones se pasaron a llevar. Y eso que en Chile las disposiciones son más flexibles que en otros países, donde no se permiten funerales por una razón sanitaria (el cuerpo sigue emitiendo gases que pueden propagar el virus).

No poder despedir a los nuestros es una de las medidas que más cuesta aceptar, porque el rito funerario es parte de nuestra humanidad, de nuestro ADN, si no puedes despedir a tus muertos por un bien superior que es la salud de todos, estás haciendo un sacrificio enorme, no poder darle un beso a tu padre, a tu madre, abrazarlo, vestirlo… y cuando el Presidente refleja en este acto los privilegios que se da, haciendo algo que se le niega al resto de la población, es sumamente irritante y antidemocrático.

No sólo por dar el ejemplo la autoridad debe ceñirse al protocolo, también respetar el hecho de que él es un mandante del pueblo, un servidor del pueblo, que no puede servirse de su posición para tener más privilegios que el resto, él debiera ser el más pudoroso, el más cuidadoso, sobre todo en un gobierno tan presidencialista, basta una palabra suya para que se violen todos los protocolos, ¿quién le va a desobedecer al Presidente? Por eso es él quien tiene que contener. Es tremendo su actuar, yo esperaría ver muchos actos de rebeldía, si el Presidente lo hizo, ¿por qué el resto no va a poder despedirse de los suyos?

Si Piñera fuera un rey y estuviera al margen de la conducción del Estado, quizás se entendería, pero es un Presidente elegido, entonces su actuar no corresponde, porque cada vez que el gobierno habla, produce efectos, la Universidad de Chile demostró en un estudio que cuando el gobierno empezó a hablar de retorno seguro, la adhesión a la cuarentena se redujo en un 78%; sabiendo eso, su actuar no tiene justificación, tampoco se ha visto que haya aceptado su error, salen los subalternos a decir que se respetaron los protocolos cuando es evidente que no, no hay prudencia ni autocrítica. Y así estamos. 

+ Hablando de dificultades del periodismo independiente en la crisis actual, ¿qué te parece la regulación de salvoconductos para periodistas de medios independientes? ¿De qué manera constituye esto una irregularidad y/o violación para la libertad de prensa?

Establece una diferencia inaceptable porque si tuviera un razonamiento sanitario, como los funerales, la restricción se tiene que aplicar a todos; y si al revés, se considera que el periodismo es una función esencial, no puedo poner trabas burocráticas –que no existían previamente, sino que se instalan a partir de la pandemia- porque generan con toda razón la sospecha de que lo que se intenta es limitar la crítica más que tomar una medida que tiene que ver con el razonamiento sanitario. Haya o no haya sido así, esa es la interpretación que se le da.

+ ¿Qué mujeres echas de menos en días y momentos como los que vivimos hoy? En el periodismo y las ciencias sociales en general.

Es que yo no las echo de menos porque creo que, a diferencia de otros periodos, las mujeres están muy presentes, tanto o más que los hombres, desde la ciencia, la medicina, el periodismo, casi todos lo ámbitos. Creo que las mujeres se echan más de menos, por ejemplo, en las comisiones parlamentarias, si hubiera más mujeres ahí, el post natal de emergencia se habría aprobado mucho antes.

También hace falta más mujeres en la conducción de gobierno y no en roles subalternos como el de Karla Rubilar, que más parece el cordero del sacrificio porque se inmola día por medio. Este signo que tuvo la dupla Mañalich / Piñera de estar “quebrándose” por sus logros, eso es tan masculino, un pavoneo ridículo de liceanos que es absolutamente irrelevante, el foco debió haber estado en hacer lo que hay que hacer, si se hace mejor que los demás, bien, y si se hace peor, corregir, lo relevante es cómo te haces cargo de la realidad porque para eso te pagan, y para eso postulaste. Yo creo que ahí, un co gobierno con una mirada de género, hubiera aportado a otra manera de conducir la pandemia, una mirada más colaborativa y escuchando la realidad concreta de Chile, donde el 50% de los hogares tienen a una mujer como jefa de hogar, obviamente que ha faltado el elemento femenino en la conducción de la pandemia.

+ El tema del Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género es una coyuntura que ha pesado durante este gobierno, vimos el traspié de Macarena Santelices, ahora está Mónica Zalaquett, ¿quién a tu juicio sería una ministra idónea y por qué?

Yo creo que hay mujeres competentes para asumir el rol de ministra, pero no las consideran, hay mujeres con competencias en todo el rango del espectro político, podrían haber puesto a alguien más, y si no encuentro en mi sector, nombro a una aunque no sea de mi sector, porque este no es un ministerio de gestión político partidaria, es un ministerio temático, de un tema transversal política, social y económicamente, y por lo mismo puedes buscar mujeres en un sector político distinto, si el tema te interesa en serio.

+ La pandemia ha recrudecido, agudizado la situación de muchas mujeres obligadas a cumplir cuarentena con sus agresores; han aparecido nuevas redes de apoyo y la respuesta del ministerio frente a la violencia contra la mujer ha sido casi nula, incluso han cerrado programas. ¿Qué te parece que no exista una responsabilidad gubernamental respecto de esta violencia?

Durante el tiempo que pasé en cuarentena (Alejandra vive en Nueva York), me llegaban continuamente mensajes de texto que mandaba el Estado, con mensajes que decían que si eres mujer y sufres violencia intrafamiliar, llama a tal número, había publicidad continua en radio y televisión sobre qué hacer si estaba sufriendo violencia, ese debiera ser el tema de la política, por un lado cómo apoyar a la familia para que tengan ingresos y se puedan quedar en cuarentena, y por otro cómo apoyar a mujeres y niños si están siendo víctimas de violencia cuando están obligados a convivir con el agresor, ahí debería estar la política porque eso no es gestión sanitaria, eso es política y para eso son los gobiernos.

Cuando tomas una medida recomendada por la OMS como son las cuarentenas, pero no te haces cargo de las condiciones de los hogares, ni ofreces los recursos necesarios para que las personas puedan efectivamente cumplir con las medidas, entonces es como si el gobierno no existiera, ¿para qué está el gobierno entonces? La pandemia es un problema integral, es una tarea más de la política que de los hospitales, los gobiernos deben hacerse cargo, los hospitales son el último eslabón, y en Chile claramente no hemos estado a la altura.

+ Las ollas comunes han proliferado en el país debido a la pandemia y las mujeres en ellas han sido siempre vital a lo largo de la historia de Chile (crisis de 1982), ¿cómo analizas este fenómeno desde el punto de vista del rol femenino?

Yo creo que las ollas comunes son el capital social del pueblo chileno, todas las actividades de solidaridad que están realizando (llevar comida a los ancianos que están solos en sus casas, o comprarles los remedios) todo forma parte de una memoria histórica que ha atenuado de alguna manera el efecto desastroso de la pandemia, y es muy valioso que exista, y por supuesto las mujeres, tanto ahora como en dictadura, son las protagonistas de esa organización, porque es la mujer las responsable de organizar la alimentación y el cuidado de los suyos y de su comunidad, y sabe hacerlo bien, es muy valioso que inmediatamente haya surgido esta experiencia de autocuidado ante la ausencia del Estado.

+ Como académica, conoces de cerca el sesgo de género que existe al realizar investigaciones y publicaciones, ¿cómo estrechar la brecha en el área de las ciencias sociales y comunicaciones?

No sé el porcentaje, pero ese es uno de los problemas, sin duda. Participé en una asamblea académica funcionaria feminista en la Universidad Diego Portales (UDP) donde se discutió el planteamiento del sesgo de género que existe, y se creó una representante del tema de género que participa en las decisiones universitarias, se creó la unidad de género en la universidad, esto quedó suspendido por las manifestaciones del año pasado y ahora por la pandemia, pero la asamblea sigue y el sesgo de género es un tema que se repite en las instituciones universitarias, me parece es que 70 a 30 la proporción.

Las condiciones de vida, la maternidad y las labores que se les atribuyen a las mujeres versus los hombres inciden en su productividad académica, pero también está la función subalterna por la que tiene que pasar la mujer con más frecuencia que los hombres, por lo general quien dirige un estudio es un hombre y cuando la mujer es la investigadora en jefe, tiene que estar siempre a prueba y demostrando más que los hombres.

+ Cuando pase la pandemia, tenemos pendiente el plebiscito y los temas relacionados al estallido social, ¿cómo crees que se viene el panorama para los chilenos y chilenas?

Hay que estar muy atentos ahora, por lo que uno ve de la actividad legislativa, y a pesar de la pandemia, el gobierno está bastante activo y se producen estas pequeñas cocinas donde se intenta buscar soluciones creativas entre cuatro paredes, ya se ha hablado la idea de no realizar el plebiscito, entonces hay que estar atentos a la cocina y atentos a no aceptar al plato que va a salir de ahí, porque no estaba en el menú.

Y hay que buscar maneras creativas de manifestarse, si el anhelo mayoritario colectivo es realizar el plebiscito, seguir insistiendo en que una cosa es suspenderlo por motivos de fuerza mayor y otra muy distinta es olvidarse de hacerlo, o aceptar que no se haga. Estas leyes que se están elaborando entre cuatro paredes deberían ser nulas porque en este momento no hay legitimidad política para hacer nada distinto que no sea controlar la pandemia.

+ Se estrena en plataformas digitales el documental chileno “Haydee y el pez volador”, una historia de horror y de amor en la que tú tienes una participación relevante, ¿podrías contar de qué trata?

“Haydee y el pez volador” parte el 2004, cuando se emite en Chile el Informe Valech 1, yo dirigía el Plan B (semanario escrito) y quise indagar en historias de mujeres embarazadas que hubieran sufrido torturas porque es uno de los temas más invisibilizados y horrendos de todas las atrocidades que se cometieron durante la dictadura. Así llegué al testimonio de Haydee, que fue torturada por la Armada y producto de las torturas pierde a su guagua de 5 meses de gestación.

El documental es la historia de cómo, a partir de un hecho tan horrible, se movilizan fuerzas y energías de las personas que menos probabilidad tenían de triunfar, en ese minuto casi no se abrían casos de tortura porque se consideraba que el triunfo de la persona era haber sobrevivido a la tortura. Fue un tercero, un abogado quien decide iniciar una acción judicial en nombre de Haydee. Y lo que ocurre después es lo que cuenta el documental. Pese al horror, Haydee nunca dejó de luchar, de disfrutar la vida, de reír, de ser tal vez una de las mujeres más dulces que conozco a pesar de la tremenda tragedia que vivió en su propio cuerpo, su cuerpo como el escenario de la dictadura.

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Alejandra Matus sigue investigando acerca de la pandemia del Covid19, puedes revisar y seguirla en sus redes sociales (la más activa es Twitter @alejandramatus ) y en La Red donde es panelista del programa Mentiras Verdaderas.